martes, 31 de marzo de 2015

Escapada a Toulouse - Carcassonne... ¿Por qué aquí?

La pasada semana santa (2013) decidimos hacer una escapada a algún sitio 'sin playa' con la pequeña, a ver cómo iba... 

En un principio nos planteamos ir hacia Murcia a ver a unos amigos y pasar allí algunos días, pero el tiempo que teníamos que dedicar al desplazamiento (unas 8 horas de coche), el hecho de ir con una niña de año y medio, de no haber hecho con ella ningún desplazamiento de más de 1h 30 mins en coche seguidos y los 'pocos' días que estaríamos allí en relación a lo lejos que estábamos nos hizo desistir de la idea... no obstante, esto nos sirvió como excusa para planear un desplazamiento en coche algo más largo de lo que habíamos hecho anteriormente, aunque sin ser tan largo como el de ir a Murcia.

Mirando el mapa, las opciones que más nos llamaban la atención era irnos hacia el norte y pasar la frontera... Mucha gente hablaba de que Carcassonne era muy bonito; por qué no? Cuando empezamos a investigar un poco el destino nos dimos cuenta de que en un día eso estaba más que visto, así que continuamos dándole vueltas al tema de qué más hacer por la zona; había varios pueblos interesantes que visitar, la ruta de los pueblos cátaros (que descartamos por el hecho de ir con un cochecito y la dificultad de acceso de algunos, además de que ya estábamos algo 'saturados' de castillos entre Escocia y Rep. Checa) y... Toulouse.



Comenzamos a buscar información de esta ciudad (la 4ª de Francia en población) y nos enteramos de que se le llamaba la Ciudad Rosa, de que la gente hablaba de un lugar bonito, con algunas cosas interesantes a su alrededor (como por ejemplo, la fábrica Airbus o la Cité de l'Espace) y en la que era agradable callejear y utilizar como 'cuartel general' si se querían ver más cosas.

La decisión estaba tomada, pues... pasaríamos algunos días en Toulouse, visitaríamos Carcassonne y algunos otros lugares turísticos durante nuestra estancia por 'La France'...


Siguiente capítulo: Alojamiento

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lunes, 30 de marzo de 2015

Viaje a Cerdeña - Etapa 9 - La Pelosa

Comenzaba nuestro último día completo en la isla... y hoy íbamos a pasar el día en la playa más famosa de Cerdeña: La Pelosa.

Salimos después de desayunar de nuestro hotel dirección a Stintino. Desde Alghero hasta la playa hay aproximadamente una hora de coche por carreteras bastante buenas para lo que es la isla.

Una vez llegamos allí, esta vez sí, no hay más opción que pagar la zona azul. Durante toda la playa hay zona azul y es en el único sitio donde se puede aparcar, puesto que es una calle. Y muchos vigilantes también hay.

Aparcamos en la parte final de la playa. En realidad tampoco importaba mucho donde aparcar. Había mucha gente en todos sitios!


La playa es bonita, pero va demasiada gente y no se está tan cómodo como en otras.


El agua, tal y como se ve en las imágenes es cristalina y trasparente. Y es posible caminar y caminar sin que el agua te pase de las rodillas. En la foto siguiente se ve gente lejos, y el agua aún no les cubre el bañador.


Ya después de comer comenzaron a asomar unas nubes bastante amenazadoras (tal y como habían previsto las predicciones)... al final nos libramos de bien poco y justo cuando entrábamos en el coche comenzaba a caer el diluvio universal.


Aunque parezca mentira, mientras salíamos por las pasarelas nos cruzamos con gente que venía a la playa, algunos incluso con niños pequeños... no entiendo la actitud de cierta gente.


Un final 'apocalíptico' para nuestras vacaciones!

viernes, 27 de marzo de 2015

Viaje a Cerdeña - Etapa 8 - Nuraghe y Grotta de Nettuno

Ya solo nos quedaban dos días (porque al tercero nos íbamos) completos en Cerdeña y, pese a que habíamos hecho unos planes iniciales (que están aquí), una vez sobre el terreno decidimos cambiarlos; del día anterior, en el que fuimos a Bosa, teníamos previsto ir a visitar el Nuraghe que hay cerca de Alghero (Nuraghe di Palmavera), pero no nos dio tiempo, así que había que meterlo como fuera en los dos días que quedaban...

En este día habíamos previsto visitar la playa de La Pelosa (la más famosa de la isla) e ir a comer a Castelsardo. Como esta última parte ya la habíamos hecho y nos quedó pendiente la visita 'cultural' del día anterior, decidimos dedicar el día a hacer visitas y al día siguiente, que iba a ser el último, ir a la playa más famosa de la isla. Además, aún no habíamos estado paseando tranquilamente por Alghero; llevábamos demasiado días a golpe de pito y no estaba mal una tarde tranquila de paseo.

Así pues, durante el día de hoy no íbamos a visitar playa; por la mañana visitaríamos el Nuraghe de Palmavera, a continuación la Grutta di Nettuno y por la tarde haríamos algunas compras por Alghero.

Nos encaminamos hacia Capo Caccia para llegar en primer lugar al yacimiento arqueológico que íbamos a visitar: Il Nuraghe di Palmavera. Un nuraghe era una construcción de piedra, normalmente con una torre, que tenía un uso aún no aclarado del todo... hay cientos de ellos por toda la isla y se considera prácticamente obligatorio realizar la visita a alguno de ellos durante el viaje puesto que es uno de sus símbolos.

El complejo di Palmavera está al lado de la carretera que va hacia Fertilia, en dirección a Capo Caccia. Hay que ir con un poco de cuidado porque es fácil pasárselo (no es muy grande). La entrada al sitio es barata (2 euros) y aún así uno llega a plantearse (al menos yo lo hice) si valía la pena haberlos pagado, por mucha visita obligada que fuera. Desde la entrada ya se ve lo que es y lo poco más que se puede hacer en el lugar es entrar un poco a su interior y pasear por entre las piedras... No estuvimos allí más de media hora (y nos lo tomamos con mucha calma!).



Un poco decepcionados de la visita, nos dirigimos hacia Capo Caccia y la Grotta di Nettuno. Hay dos maneras de visitar esta gruta: O bajando los más de 600 escalones que llevan desde arriba hasta la entrada (y luego subirlos, claro) o cogiendo un barco en Alghero que descarga justo en la entrada. Bajar y subir las escaleras es gratis (faltaría más!) y el viaje en barco cuesta unos 8 euros por persona, a sumar de la entrada a la gruta (18 euros del ala). 

Nosotros escogimos la opción escalera porque queríamos disfrutar de la experiencia completa, y de las vistas que podríamos tener bajando a pie... Lo cierto es que valió la pena.


Al final los caminos se unen y las escaleras acaban justo donde descarga el barco, que es a escasos metros donde se sacan las entradas. Lo primero que se ve es esto:


Al estar donde están comprendimos por qué cuando hace mal tiempo el acceso no está permitido: debe entrar agua! además, dudo que los barcos pudieran descargar a los pasajeros. 

Cuando estábamos a punto de comenzar a bajar nos resultó curioso ver carteles en Inglés, italiano... y catalán! Cuando estábamos comprando las entradas, donde ponía cómo actuar en la visita también estaba, así que nos hicimos la ilusión de que igual el guía también hablaba en un idioma sencillo para nosotros (luego nos llevamos un considerable chasco...).

No es posible hacer la visitade forma individual y se realiza en grupos bastante numerosos con un guía que habla únicamente en italiano y en inglés (de ahí el chasco :P). Al principio todo es un poco estrecho, con el techo bajo, pero en seguida se llega a una sala muy amplia en la que explican un poco la composición, algunas curiosidades y luego ya empiezan a comentar las curiosas formas que se pueden encontrar...

El ser un grupo tan numeroso dificultaba que todos pudieran ver lo que estaba comentando el simpático (ejem) guía, así que es recomendable estar cerca suyo; para oírlo no hay problema.




Tras subir unas escaleras, el guía seguía con la explicación, en un lugar con los techos muy bajos que obligaban a la mayoría de la gente a ir agachada. Aquí fue donde nos llevamos el mayor chasco, ya que, tras una locución, el guía comenta que continuando el circuito se llega a las mismas escaleras que habíamos subido y que había que deshacer el camino y finalizaba la visita... Nosotros habíamos leído que las grutas eran muy grandes, aunque no todo estaba abierto al público (como es lógico, claro), pero la visita no duró más de 35 - 40 minutos...

A todo esto, la pequeña se durmió nada más entrar y se quedó sin ver al Dragón en su cueva... aunque luego dijera que sí que lo había visto, jaja.


La visita llegó a su fin y tocaba volver... ahora venía lo más duro; subir los más de 600 escalones! A esto, además, había  que sumarle que era medio día y hacía un calor considerable.



Tras la dura subida y después de descansar un rato arriba, para variar se nos había hecho tarde para comer, así que nos fuimos pitando hacia Alghero a ver qué encontrábamos... nuevamente, siguiendo lo que decía la guía, intentamos ir a un restaurante recomendado del centro histórico (que precisamente encontramos por casualidad), pero justo acababan de cerrar (13.45). Por suerte, justo delante había otro en el que sí que pudimos sentarnos a comer unas pizzas y un arroz a la cubana para la pequeñaja.

Durante el regreso de Capo Caccia pasamos por el puerto de Alghero, donde había instalada una pequeña feria de atracciones, y estuvimos hablando con la enana que por la tarde iríamos... Cuando estábamos en el restaurante, teníamos al lado una mesa con una mujer mayor y varios jóvenes; a la señora le hacía gracia la niña y al final la peque comenzó a explicarle cosas (no se entendían ni en broma), hasta que al final le decía que había visto la feria y que por la tarde íbamos a ir... entre gestos, palabras en inglés y otras artimañas, conseguimos explicarles lo que la niña decía. Cuando por fin nos conseguimos entender, la señora nos dijo que uno de los chicos que estaba con ella trabajaba en la feria, así que si más tarde nos pasábamos la podríamos subir gratis... estábamos flipando!

Después de comer nos fuimos al hotel a descansar y a darnos un baño en la piscina, que prácticamente no la habíamos ni catado. Luego, nos dimos una ducha y volvimos a bajar a Alghero, directos a la feria. Cuando llegamos aún estaban abriendo, así que nos fuimos a dar una vuelta por el casco antiguo, a comer un helado y a comprar algunos regalitos.

Cuando volvimos a la feria éramos algo escépticos de encontrar a esa gente allí, pero no, allí estaba el chico y le hizo ilusión vernos y todo! La niña se subió gratis varias veces, cumpliendo la palabra que nos habían dado en la comida (a todo esto, cada viaje valía 1,5 euros, no los 3 que cobran aquí...).

Tras esta curiosa historia, nos fuimos de nuevo al hotel a cenar tranquilamente (muuuuy tranquilamente porque las cenas se alargaban demasiado...) y a descansar.

jueves, 26 de marzo de 2015

Escapada a Ámsterdam - Día 3 (Edam, Volendam y Marken)

Empezaba el día 3 en el país de los tulipanes y de los molinos. En esta ocasión nos desplazábamos a los famosos pueblos de Edam, Volendam y Marken, en los que teníamos previsto pasar el día completo, sin prisas.

Nos dirijimos en bus hasta Centraal Station para coger uno de los buses que lleva a la zona de Waterland. Según las indicaciones que teníamos, debería haber una parada de autobús que nos permitiera comprar el billete, pero la zona estaba en obras y tuvimos que ir haciendo una gimcana siguiendo los cartelitos que indicaban dónde se cogía el bus. Finalmente, acabamos en la parte trasera de la estación.

Allí había un pequeño puesto que vendían los famosos tickets Waterland que permiten recorrer la zona con un mismo billete tantas veces como se quiera. El ticket vale unos 11 euros por persona. También se puede comprar en el bus, si no me equivoco. Hay unos cuantas líneas que van hacia aquella zona y salen de forma bastante frecuente, así que no hay por qué preocuparse en saber qué línea hay que coger.

Nuestro planning era ir hacia Edam, que era el pueblo más lejano y después ir volviendo a Volendam y a Marken, para acabar regresando a Ámsterdam. El trayecto duró unos 40 minutos, en los que tuvimos que hacer, como muchas otras veces, uso del recurso 'dibujos en el móvil' para que la enana se estuviera un rato quieta.

Cuando llegamos a Edam ya se respiraba una atmósfera totalmente diferente a la de Ámsterdam e, incluso, la de Alkmaar. Todo mucho más tranquilo, silencioso... Comenzamos a caminar desde la estación de autobuses hasta el centro, siguiendo un mapa que vimos al bajar. Allí ya comenzamos a ver las calles empedradas, las casas con acceso a los canales y sus barquitas amarradas...



Edam

Finalmente llegamos al ayuntamiento y, a su vez, a la oficina de turismo (creo que no lo había dicho, pero las oficinas de turismo holandesas se caracterizan por el cartel VVV con fondo azul). En la oficina, nos suministraron un mapa del pueblo y nos quedamos un poco chafardeando, que había una boda :P.


Paseando por Edam

La pequeña, acusando el cansancio de los últimos dos días, se durmió en el cochecito al poco (el traqueteo de los adoquines es lo que tiene) y podríamos decir que ella no estuvo en alma en Edam, solo en cuerpo, jaja.

Las principales calles de Edam son por las que discurren dos canales paralelos; todo ello decorado con los barquitos bien amarrados, las preciosas casas (sin cortinas) y, sobretodo, la tranquilidad. Dignos de mención son también los puentes que atraviesan estos canales, sobre todo los de madera tan exquisitamente cuidados.


Uno de los dos canales que atraviesan Edam

Al norte se encuentra la iglesia de San Nicolás, de aspecto imponente para lo pequeño del pueblo. No pudimos entrar porque estaban todas las puertas cerradas; dimos toda la vuelta y no hubo forma. Alrededor de la iglesia hay un cementerio, nada tétrico. 

Cerca de la estación de autobuses hay un carrillón que hace sonar una melodía cada 15 minutos, fácilmente identificable por la altura.


Muuucha tranquilidad...


Cuando ya volvíamos hacia la estación de autobuses nos entraron ganas de quedarnos un rato más: había un festival de música y parecía que comenzaba a animarse (serían las 12.00 aproximadamente). No obstante, si no queríamos correr, debíamos seguir con lo que teníamos previsto.

De la misma forma que hay muchos buses que vienen hasta esta zona, también hay otros muchos que van de regreso, así que tuvimos que esperar muy poco rato.

Edam y Volendam en realidad están prácticamente unidas y forman parte del mismo municipio; estuvimos en el bus unos 5 minutos para llegar a nuestro segundo destino del día; la conductora del bus, muy amable ella, nos indicó dónde teníamos que bajar.

Enfilamos hacia el centro, y nos dimos de bruces con la oficina de turismo. Ya habíamos leído que el personal en ella era amabilísimo; lo comprobamos al entrar, estaban dando información a un grupito de españoles... en un castellano buenísimo. Pusimos un poco la oreja y nos confirmó algo que ya nos imaginábamos: a comer, mejor al puerto. Finalmente nos dio un mapa y, con alguna pequeña aclaración más, nos fuimos más que satisfechos.

Paseando hacia el puerto, que es el lugar más conocido de Volendam, cruzamos un mercadillo en el que tuvimos que hacer un importante esfuerzo para no parar... el hambre apretaba ya y los puestos de comida nos intentaban absorber, aunque conseguimos resistir la tentación!


Volendam


Llegamos al puerto, y tras deambular por la multitud de restaurantes que habían, nos metimos en De Lunch, un restaurante que nos sorprendió gratamente; tanto por la amabilidad de sus camareros (jovencísimos todos) y por la comida. Puedes leer mi review en TripAdvisor aquí.


Zona del puerto de Volendam

Después de comer estuvimos paseando por la zona, luego nos metimos un poco más en el interior para salir del bullicio turístico y disfrutar de la tranquilidad que había justo una calle detrás de todo el bullicio. Es un pueblo muy agradable para pasear.


No hace falta andar mucho para que cambie el ambiente

Volendam

Finalmente, cogimos un ferry para ir hacia Marken, con la compañía Volendam Marken Express, que es la única que opera el servicio (buen negocio tienen...). El billete solo de ida, que es el que compramos, cuesta 7,5 euros por persona.

Para ir hacia Marken también se puede ir en bus, pero es altamente recomendable este pequeño paseo en barco de unos 30 minutos de duración y que permite ver tanto Volendam como Marken desde una perspectiva diferente.

Volendam al fondo... .Camino a Marken




Nuestra última parada del día: Marken. Un pueblecito encantador, pequeño y tranquilo. El sitio más animado que vimos fue el puerto, que es donde había algunas tiendas y bares. Cuando nos fuimos metiendo no se veía prácticamente a nadie por la calle. Eso sí, está todo impecable, tanto en cuidado como en limpieza. Mi recomendación para Marken es... dejarse perder y callejear.


Llegando a Marken


Puerto de Marken


Finalmente nos fuimos hacia la parada del bus a esperar el primer autobús que nos devolviera a Ámsterdam. Cuando llegamos a la estación nos pusimos a caminar y acabamos llegando a una zona muy nueva. A mi me encantó, tenía un aire diferente; el edificio más importante que hay aquí es la fantástica biblioteca de Ámsterdam, la biblioteca más grande de Europa (tiene al menos 8 plantas). Creo que en alguna de las plantas superiores hay un bar con vistas.

Estuvimos en la zona infantil un buen rato; yo haciendo fotos y cotilleando, la pequeñaja disfrutando de tantísimos cuentos, fuera en el idioma que fuera, y la mamá, con su bichillo interior, descansando.


Biblioteca de Ámsterdam

Yo había dejado mi bici por aquí...



Ya de vuelta hacia la parada del autobús para regresar al hotel hicimos algunas fotos tanto de la estación como de la Iglesia de San Nicolás desde otra perspectiva...

Iglesia de San Nicolás

Centraal Station

La cena de esa noche fue de 'fast food': En Sloterdijk compramos un par de Durums para los adultos y un bol de pasta para la enana y nos fuimos a comerlo a la zona de cocina del hotel. Estuvimos la mar de bien y encima la pequeña pudo jugar con una cocinita infantil.

La cocina de este hotel, de libre uso para los huéspedes, está muy bien equipada; tiene todos los elementos necesarios para cocinar e, incluso, hay algunos ingredientes también disponibles (pasta y cosas así). Además, en la zona también hay una lavadora y una secadora, también gratuitas y un frigorífico grande en el que guardar lo que se quiera (cada uno en su bolsita).

Después de una buena cena (los durums estaban muy buenos!), subimos a descansar; por fin conseguimos que la enana se durmiera antes de las 22.00... le convenía descansar...

Mañana más!




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miércoles, 25 de marzo de 2015

Viaje a Menorca - Día 3 (Torre d'en Galmés - Maó)

Comenzaba nuestro tercer día en la isla y, tal y como nos había comentado el camarero del restaurante donde nos comimos la deliciosa caldereta en Fornells, aún había para algún día más de mal tiempo... tocaba pues, otro día 'cultural'.

Tras el desayuno, cogimos los bártulos y nos dirigimos hacia Torre d'en Galmés, un poblado talayótico.


Desde el poblado se tienen unas vistas espectaculares

Este yacimiento arqueológico es uno de los más grandes que hay en las Islas Baleares y está situado entre Alaior y Son Bou. Se encuentra en lo alto de una colina desde la que se ve toda la parte sur de la isla y, si hace buen tiempo, incluso se pueden ver las montañas de Mallorca.




Se trata de un lugar arqueológico muy importante en el que hay documentadas más de 20 viviendas, salas hipóstilas, sistema de recogida de aguas pluviales y tres talayotes.



Estuvimos paseando por el lugar, disfrutando de las vistas y haciendo algunas fotos; pese a que estábamos prácticamente solos, el paseo habría sido más que agradable si no hubiera hecho un viento frío bastante incómodo.

La pequeña fue prácticamente todo el rato en el cochecito y lo único que le importó cuando la sacamos fueron la cantidad de piedras que había para jugar.



Tras la visita cultural nos dirigimos a la capital de la isla, Maó. La intención era comer por allí y conocer un poco la ciudad. Lo primero que hicimos nada más llegar fue buscar un sitio para comer; tras algunas vueltas valorando las opciones acabamos yendo a una pequeña pizzería llamada MO. Tuvimos que hacer encaje de bolillos con el cochecito, pero acabamos comiendo bastante cómodos y razonablemente bien.

Maó bajo la lluvia...


Al poco de salir sucedió lo que hacía rato que nos temíamos: cayó un chaparrón tremendo que nos obligó a cobijarnos en la entrada de una tienda cercana a la pizzería. Suerte que la pequeña se había dormido y no tuvimos que preocuparnos por un posible 'motín' a causa del sueño.

Estuvimos un buen rato esperando a que amainara y finalmente, viendo que la cosa no tenía pinta de parar, nos acabamos metiendo en un lugar que teníamos delante llamado Es Claustre. Se trata de un antiguo convento que actualmente tiene usos culturales. En la planta inferior hay un mercado de carnes, frutas y verduras que hace más de 100 años que está funcionando en este lugar y que tiene el nombre de Sa Plaça. Aprovechamos que llovía para dar una vuelta y hacer algunas compras.



Finalmente paró y pudimos salir a conocer un poco la ciudad. Por lo general, siempre que llegamos a una ciudad, nos dirigimos a la oficina de turismo para que nos orienten un poco. No obstante, en esta ocasión, la lluvia nos lo impidió y acabamos callejeando de forma aleatoria.



Acabamos llegando al ayuntamiento, donde nos encontramos de bruces con la celebración de Las Fiestas de la Mare de Deu de Gràcia, en la que había caballos, gigantes y muchos lugareños con vestidos típicos. Nos quedamos allí un buen rato observando y viendo el ir y venir de la gente; la pequeña alucinaba, sobretodo con los Gegants... no les quitaba ojo!


Una vez se despejó la plaza, nos fuimos a buscar el coche y volvimos al hotel... con la esperanza de que al día siguiente nos pudiéramos estrenar en las fantásticas playas...


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martes, 24 de marzo de 2015

Fira de l'Aixada - Manresa (28/02 - 01/03)

Los pasados días 28 de Febrero - 1 de Marzo se celebró en Manresa, como viene siendo habitual año tras año, la Fira de L'Aixada: Festa de la Misteriosa Llum i Mercat Medieval de Manresa.

Era una fiesta a la que hacía tiempo que queríamos ir pero que se nos complicaba por coincidencias con otros eventos. En esta ocasión pudimos asistir y nos gustó mucho! La recomendamos muy mucho para ir en familia.

En la Fira de l'Aixada se recrea el ambiente del Siglo XIV, en el que los habitantes de la ciudad de Manresa, acechados por una importante epidemia de peste y hambre tuvieron la idea de construir una acequia desde el río Llobregat hasta la ciudad para poder acabar con esa situación.

Pese a tener el apoyo del Rey Pere III, todo ello generó un importante conflicto institucional en la zona, haciendo que el poder eclesiástico (que se oponía a la obra) se enfrentara con los Reyes. Dice la leyenda que finalmente se produjo el gran Misterio: proveniente de la montaña de Montserrat vino la Luz, de forma que el obispo se arrepintiera de su comportamiento y levantara la interdicción que pesaba sobre la ciudad.


Paradas con productos artesanos

La feria se desarrolla en el casco antiguo de la ciudad, aprovechando plazas y callejuelas engalanadas para la ocasión. Durante todo el día se realizan actividades y espectáculos en multitud de lugares.


Artesanos trabajando

En los espacios más amplios, como pueden ser el Parc de la Seu (que rodea la principal iglesia de la ciudad) y diferentes plazas de la ciudad se desarrollan muchos espectáculos, repartiéndose a lo largo de los dos días que dura la fiesta y realizándose estos en diferentes horarios para que, en un momento u otro, se puedan disfrutar.




Además de los espectáculos en las plazas del centro de la ciudad también hay algunos que son itinerantes, como pueden ser una cercavila en el que se lleva un hereje, bienvenida y despedida al rey...






En las zonas en las que hay artesanos también se realizan demostraciones de oficios, como pueden ser la forja de una espada, soplar vidrio, elaboración de retablos, cerámica... Tampoco faltan los productos de alimentación artesanos.


Productos artesanos

Difícil resistirse a cosas así...
Entre las calles tampoco es muy extraño encontrarse a gente vestida para la ocasión, ya sea como gente de bien (foto de abajo) o como otros muy pobres; hay para todos los gustos.




Prácticamente en todas las plazas del centro se realizan, en un momento u otro, representaciones teatrales, espectáculos de baile y otras actividades; todo ello a cargo de las diferentes entidades culturales de la ciudad.

Representación teatral en la Plaça Major

Els Gegants vigilan que todo marche bien...

Ya para acabar, comentar que los peques también tienen su parte 'exclusiva', que es la llamada Aixada Infantil. Entre las actividades que pueden realizar se encuentran juegos de caballeros, diferentes tipos de talleres, explicación de cuentos y la posibilidad de subirse a un pony, saltar en camas elásticas o subir a un carrusel mitológico, entre otras.

Tiro con arco para pequeños
Zona infantil de juegos para los más pequeños
Muchos de los restaurantes y bares de la zona ofrecen menús especiales para aquellos que quieran comer por la zona.

Como veis, multitud de actividades para pasar un día diferente por las callejuelas del centro de Manresa. Podéis encontrar toda la información detallada en su web oficial (en catalán): www.aixada.cat