lunes, 9 de marzo de 2015

Viaje a Cerdeña - Etapa 3 - Arcipelago della Maddalena

Amaneció el día bastante feo... Sabíamos que no era el mejor día para ir a visitar el Archipiélago de la Maddalena, pero el planning no nos dejaba demasiado margen de maniobra (al día siguiente no podíamos irnos lejos porque teníamos que ver la puesta de sol en Capo Testa y el último día en la zona visitábamos Costa Smeralda), así que tras desayunar nos metimos en el coche y... a la aventura!

Antes de salir de viaje estuvimos valorando las dos posibilidades que hay para visitar este archipiélago: Por un lado puedes llevar tu propio vehículo y recorrer las dos islas mayores (La Maddalena y Caprera) con total libertad y por el otro, puedes coger una especie de 'crucero' que, durante todo el día, recorre las playas más bonitas del archipiélago (se come en el barco). Ambas cosas tenían sus ventajas y sus inconvenientes: Si íbamos con nuestro coche perdíamos la posibilidad de visitar alguna de las playas más famosas (como la Rosa), pero ganábamos flexibilidad; en cambio, si cogíamos el 'crucero', veíamos cosas posiblemente más espectaculares pero el hecho de ir con una niña pequeña nos tiraba un poco para atrás ya que habíamos leído que en algunas paradas había que saltar directamente del barco; tras valorar pros y contras de cada una de las posibilidades decidimos ir a nuestro aire.

Enfilamos hacia Palau siguiendo las indicaciones del GPS y llegamos al pueblo hacia las 10 y algo... ya habíamos leído que el lugar tampoco tenía demasiado encanto, así que en ningún momento nos planteamos visitarlo; fuimos directos al puerto (está muy bien indicado) y nos pusimos a la cola de una de las compañías que hacían el trayecto entre Palau y La Maddalena. Subimos en un Ferry de la compañía eneRmaR... Subimos al barco y compramos el billete allí directamente; me dio la sensación de que era más caro de lo que teníamos previsto, aunque no me apunté el importe :(. Yo recuerdo haber leído que valía del orden de unos 40 euros vehículo y dos adultos, pero estoy completamente seguro que nos costó bastante más; lo cierto es que no nos preocupamos en exceso de mirar precios porque supusimos que los precios de todas las compañías serían similares; simplemente nos pusimos en la cola del primer barco que salía dirección a La Maddalena.

Durante el viaje, de escasos 20 minutos, ya comenzó a llover y nuestras esperanzas de que se arreglara el día disminuían drásticamente... pero bueno, no había más alternativa.

El plan era visitar Caprera durante la mañana y La Maddalena durante la tarde (y entremedio comer en el pueblo), así que nada más llegar nos dirigimos hacia la deshabitada isla donde vivió Garibaldi.

Las indicaciones en la isla no se puede decir que sean excelentes precisamente, así que como llovía nos dirigimos hacia el Museo Garibaldi (no teníamos intención de entrar, pero al menos pensábamos dar una vuelta por allí). Cuando llegamos al lugar vimos que no había nada que ver si no pagabas, así que nos dimos la vuelta y fuimos hacia el norte; llevábamos apuntadas algunas calas para visitar (Cala Coticciu, Brigantina, Portese), pero lo cierto es que la lluvia nos descolocó y acabamos siendo un poco erráticos. Nos fuimos hacia el norte, en busca de Coticciu y Brigantina, pero no acabamos llegando a ninguna de las dos playas porque se nos hizo tarde (el rato pasó volando) y había un buen trecho de camino para llegar a ellas, así que después de estar un rato en el coche yendo arriba y abajo, nos dirijimos al sur, hacia Cala Portese.

Cuando llegamos a esta playa, pese a que ya no llovía, no pudimos disfrutar de la belleza del lugar porque el temporal había hecho de las suyas y esto es lo que vimos:



Estuvimos un momentín allí y continuamos bajando hacia el sur, donde habíamos leído que las playas eran mucho más accesibles, dirección Punta Rossa... Nos paramos en la Playa de Due Mari, aunque no sabíamos que se llamaba así. Lo cierto es que estábamos ya cansados de estar toda la mañana en el coche y nos paramos al lado del camino, justo antes de ir hacia La Maddalena para ir a comer, con la idea de que la pequeña se distrajera un poco. Incluso se bañó!



Llegó la hora de comer y nuestra intención era ir al sitio mejor valorado en TripAdvisor de ese pueblo: Il Ghiottone. Según leímos por muchos sitios, se trata de un lugar pequeñito en el que se come de maravilla a muy buen precio; intentamos por todos nuestros medios reservar allí realizando varias llamadas pero no fue posible (parecía que el hombre no tenía mucho interés, solo hacía que decirnos que estaba lleno, incluso sin decirle la fecha!), así que nos decidimos por un lugar que parecía aceptable según los comentarios de nuestra guía Lonely Planet: Trattoria L'Olimpo (via Principe Amadeo, 45), pero nos llevamos otro chasco al encontrárnoslo cerrado. No nos quedaba otra alternativa que ir hacia el puerto y meternos en cualquier sitio.

Finalmente acabamos comiendo en Il Brigantino, un lugar justo delante del puerto y aparentemente sin nada que destacar. Comimos unas pizzas (ya se nos estaba haciendo tarde y había que ir rápido) y la pequeña un plato de spaghetti. No fue una comida maravillosa pero bueno, tampoco estuvo mal: Las pizzas eran un poco justitas de contenido pero el plato de la niña era completito y no nos cobraron su cubierto, algo que es de agradecer.

Una vez acabamos de comer, comenzamos nuestro recorrido por La Maddalena con la intención de coger el Ferry de vuelta a Palau entre las 18.30 y las 19.00; comenzamos la vuelta a la isla con la agradable sensación de que igual podríamos bañarnos y todo... parecía que el día se iba arreglando. Nuestra primera parada fue Spalmatore; aquí se puede decir que hicimos solo una parada técnica. La pequeña dormía y bajé a hacer un par de fotos; además, hacía aire.

Spiaggia di Spalmattore

Continuamos hacia nuestra siguiente parada prevista: Monte di Renna. Una playa bastante grande con un imponente montículo de arena (de ahí su nombre). Aquí ya pudimos empezar a disfrutar de la famosa agua cristalina de este archipiélago, aunque no nos bañamos y también estuvimos poco rato.







Tras hacer algunas fotos, llegamos a la que iba a ser nuestra última parada en la isla de La Maddalena y en la que, por fin, nos íbamos a poder bañar en unas aguas cristalinas: Bassa Trinitá. El acceso a la playa se hacía a través de unos caminitos desde la carretera, todos ellos delimitados, que evitaban pisar las dunas. Esta playa se divide de pequeñas calas que nos permitieron estar bastante tranquilos. Evidentemente, tampoco es que hubiera mucha gente por el tiempo que hizo durante la mañana... 

Aquí os dejo algunas fotos de esta fantástica playa de arenas grises.






A eso de las 18.00 desfilamos de nuevo hacia el puerto para coger el Ferry camino de Santa Teresa... un día que amaneció gris finalmente nos dio un respiro y permitió que nos bañáramos y disfrutáramos un poquito de las playas de este lugar...




Si planeáis visitar estas dos islas (Caprera y La Maddalena) con vuestro vehículo, no intentéis ser muy acaparadores y visitar todas las playas conocidas porque no disfrutareis de ninguna; aunque las distancias en coche no son grandes entre las playas, a veces hay que caminar un rato hasta llegar a la arena, y eso quita tiempo...

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