miércoles, 1 de abril de 2015

Escapada a Ámsterdam - Día 4 (Vondelpark, Anna Frank)

Comenzaba nuestro último día completo en los Paises Bajos y tocaba todo el día por Ámsterdam.

Tras el desayuno en el Hotel Meininger nos dirigimos, primero en bus hasta Centraal Station y luego en tranvía hasta Leidseplein para ir hacia el embarcadero de Amsterdam Canal Cruises (web).

Empresas de cruceros por los canales hay decenas y no creo que cambie mucho la experiencia de hacerlo con unos o con otros; por qué escogimos nosotros esta compañía? En uno de los foros que visito habitualmente para prepararme los viajes había leído que no todas tenían explicaciones en castellano, pero esta era una de las que sí. Como ya expliqué anteriormente, la otra razón para acabar de decidirnos fue que si comprábamos el ticket en el hotel nos costaba 10€ (en taquilla costaba 15) y vi que la duración era de unos 75 minutos (había visto en los que están cerca de la estación que algunos no llegaban a la hora de duración).

Estuvimos esperando en el embarcadero (justo delante del Hard Rock) hasta que nos pudimos subir al barco; el cochecito de la enana se quedó en el embarcadero, como era de esperar... los barcos son bajitos, con amplios ventanales y mesas y sillas. A la entrada te hacen entrega de unos auriculares (nuevos¿?) para conectarlos y escuchar las explicaciones en el idioma que quieras.

El paseo es interesante porque se ve la ciudad desde otra perspectiva y visitas algunas zonas que posiblemente de otra forma no se haría (por ejemplo, la parte de detrás de la estación o pasar por delante de determinados museos). A nosotros, los adultos, no se nos hizo nada pesado, pero la pequeña cuando ya llevaba un rato se empezó a aburrir...

Al acabar prácticamente ya se había hecho la hora de comer, así que buscamos un sitio por los alrededores de esta plaza... realmente, en esta zona hay multitud de lugares para comer, de todo tipo. Acabamos yendo a una especie de cafetería que estaba bastante concurrida en la que comimos bastante sano y no excesivamente caro (aunque tampoco fue la mejor comida del viaje).


Entrada a  Vondelpark

Tras acabar la comida nos dirijimos Vondelpark, el Parque de Ámsterdam. La pequeña durante el paseo se echó una buena siesta reparadora y nosotros mientras dimos la vuelta a todo el parque (que es grandioso!). En el parque hay de todo: bares (con hinchables para los niños), zonas verdes, zonas de agua, árboles y algunas zonas infantiles (para nuestro gusto, pocas y bastante sencillas). Como hacía muy buen día y encima era domingo, el parque estaba repleto de gente corriendo, paseando en bicicleta, tomando el sol e, incluso, bañándose! Madre mía, esta gente cuando ve el sol se piensa que es verano...

Disfrutando del buen tiempo

Disfrutando del buen tiempo

En este parque están las famosas letras de Iamsterdam en las que, si te quieres hacer una foto, lo haces con multitud de desconocidos a tu alrededor... no son las únicas, delante del Rijksmuseum hay otras (igual un poco menos masificadas).


Una foto... original?

Al salir nos dirigimos a la zona de museos, para verlos al menos desde fuera :P. Museumplein también es muy agradable para descansar y disfrutar del buen tiempo, y había columpios para la pequeñaja! (no es que abunden, la verdad...).

Tras dejar a la enana que jugara un rato en los columpios (aunque eran algo grandes para ella), pillamos un tranvía y nos dirijimos hacia Dam para dar una vuelta por el barrio rojo (Red District). No entramos demasiado en detalle porque tampoco queríamos que la pequeña pudiera ver algo que no tocara, aunque en realidad tampoco vimos gran cosa. Supongo que si te metes por las callejuelas la percepción es algo más como se espera de esta zona, pero nosotros, que básicamente nos movimos por las dos calles con canales, no sentimos que estuviéramos en una zona muy diferente a otras.

Algo que sí que pudimos comprobar durante nuestro breve paseo por este mítico barrio fue que la mayoría de chicas que había en los escaparates (que no eran muchas todavía) eran súper jóvenes...


Red District - El famoso Cofeeshop BullDog al fondo

Para acabar el día nos quedaba una visita que esperábamos con muchas ganas: La Casa de Ana Frank. Fuimos hacia allí dando un paseo hasta que se hiciera la hora en la que teníamos la visita programada. Es altamente recomendable (casi obligatorio, diría yo) llevar la entrada comprada por internet porque se hacen unas colas horribles (de más de hora y media en algunos casos) y, existiendo la posibilidad de reservar una hora, para qué estar en una cola como un pasmarote? La entrada se compra en esta web: enlace.


De camino a la Casa de Ana Frank


Entramos un poco antes de lo que teníamos previsto, dejamos el cochecito en el vestíbulo y comenzamos la visita por la casa; se trata de un recorrido por la vivienda y el escondite en el que vivió Ana durante bastante tiempo. No es apto para hacer con cochecito porque hay que subir y bajar escaleras (algunas bastante empinadas), así que tenedlo en cuenta si vais con niños.

Durante la visita se ven tanto las estancias como diferentes documentos, imágenes y vídeos que explican con todo detalle la angustiante experiencia que se vivió en ese lugar.Tras acabar la visita por la casa, se llega a una zona más nueva en la que hay un área interactiva y otra con diferentes objetos de la época.

A nosotros nos gustó mucho... a la enana no tanto. Al principio le hacía gracia irse moviendo un poco a su aire y subir y bajar escaleras, pero al rato ya se aburría. La visita duró más de una hora y media.


Alrededores de Anne Frank Huis

Para variar, se nos había hecho tarde y aún teníamos que cenar... en esta ocasión fuimos a tiro hecho y acabamos cenando en un KFC mientras íbamos camino de la parada de autobús.

Mañana último día...


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