jueves, 4 de junio de 2015

Parc Francesc Macià - Malgrat de Mar

Hace algunas semanas visitamos un parque del cual habíamos oído hablar mucho: El Parc Francesc Macià de Malgrat de Mar. Se trata de un parque municipal grandioso en el que se puede ir a pasar el día y realizar multitud de actividades.

Llegar a él no es difícil (nosotros llegamos con GPS sin problemas), pero además está muy bien indicado.

Para aparcar tuvimos suerte y encontramos un hueco en la misma calle en la que se encuentra el parque después de dar una vuelta y temer que íbamos a tener problemas para aparcar. Cerca de la entrada hay un pequeño párking y por los alrededores se puede aparcar, pero desconocemos si es fácil o no el encontrar aparcamiento.




El parque se divide básicamente en dos zonas separadas por una especie de riachuelo que pasa bajo un puente de madera; en la primera de ellas, la más grande, hay varias pistas para jugar, mesas de picnic y multitud de entretenimientos para los pequeños, entre los que se encuentran castillos de madera, toboganes, columpios y hasta una tirolina.




Realmente esta zona es espectacular y la #HermanaMayor se lo pasó en grande, no había forma de sacarla de allí... Se atrevió incluso a probar con la tirolina y los súper toboganes que hay.

La zona del 'castillo' es fantástica y hay diferentes áreas para que niños de todas las edades puedan disfrutar de ella.

También hay una zona para jugar con la arena, con poleas, caídas a diferentes niveles, cestas para transportarla de un lugar a otro... el paraíso de la arena :P


Zona de juego con arena


La otra zona del parque no es tan dinámica para jugar pero está muy bien ambientada; en ella se encuentran diferentes objetos a tamaño gigante, entre los que encontramos lápices, gomas de borrar y hasta bollería diversa a tamaño descomunal. También hay multitud de figuras de flores (que hacen las veces de paraguas por su envergadura) y hasta elementos de cuento como pueden ser una casa de gominolas tamaño natural o unas setas que parecen ser el hogar de alguien pequeñito...

También hay algunos juegos auditivos, como uno en el que hay que saltar para que se oigan diferentes sonidos u otro en el que dando vueltas a unos cilindros va sonando una melodía.



Lápices gigantes!


Entre las dos zonas del parque también hay un bar-restaurante en el que poder tomar algo o, incluso, comer. Nosotros íbamos en plan dominguero y nos apalancamos en unas gradas a comer... por lo que vimos, para pillar una mesa es necesario madrugar!


Una casa de dulces?

Flores tamaño gigante

Tras reponer fuerzas, repetimos en las zonas de más éxito de forma intensiva: Por un lado, los toboganes, que permiten bajar a más de una persona a la vez y a una altura considerable. Y por el otro, la tirolina, que fue un fantástico descubrimiento para la pequeñaja... 

Cuando conseguimos arrancarla de esa zona nos pasamos un momento por la playa (primera vez del enano!) y luego, de nuevo camino a casa.


Multitud de esculturas a gran tamaño


En definitiva, si estáis cerca o no os importa desplazaros un poco, es un buen lugar para pasar un día en familia... y luego se puede complementar con una visita a la playa, que está a cinco minutos en coche.


Y aquí, ¿quién vivirá?


Panorámica... ni se ve el final!

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