jueves, 30 de julio de 2015

Visitamos "Els Roures parc" en Seva (Barcelona)

Una de las últimas excursiones que hizo nuestra hija mayor durante el curso fue a una especie de parque de atracciones muy adaptado a niños pequeños; volvió encantada y entusiasmada. Días después, pusieron las fotos de la excursión en la web del colegio y pudimos ver exactamente de qué se trataba (por muy bien que nos explicara lo que hizo no nos acababa de quedar claro qué podía ser subirse en las abejas).

Inmediatamente decidimos que un día teníamos que visitar el parque de nuevo, en familia o con amigos.



El recinto de Els Roures parc consta de 3 zonas bien diferenciadas: El minigolf, las piscinas y el parque de atracciones. Como está algo lejos de donde vivimos (a una hora en coche aproximadamente) nos decantamos por visitar el parque de atracciones, que abre únicamente por la tarde.

Para aprovechar al máximo, decidimos junto a unos amigos llegar allí antes de comer, hacer un pícnic por la zona y estar preparados para cuando abrieran (a las 15.30).

Mientras esperábamos pudimos dar una vuelta por la zona de piscinas y vimos el minigolf; el área de las piscinas es fantástica, con mucho césped, zonas de sombras, un restaurante donde comer y 3 piscinas (grande, mediana y pequeña); el minigolf consta de 18 hoyos y da para pasar un buen rato entretenidos; ya por último, el parque de atracciones dispone de un buen número de atracciones para los más pequeños.

Cada una de las áreas en las que se divide el parque tiene entradas separadas, pero todas ellas son muy económicas y es muy buena idea combinar algunas de ellas.  Para que os hagáis una idea, la entrada al parque cuesta 6 euros a partir de 1,5 años (menores no pagan) y 3 euros para los adultos, con consumición incluida.


Plano del parque

Zona de Minigolf

Con la pulserita que permitía nuestro acceso al parque nos dirigimos a la grandísima piscina de bolas, con varios pisos y diferentes recorridos... yo ya me veía toda la tarde allí, era imposible sacarlas!


Piscina de bolas


Cuando conseguimos que fueran a otro sitio, nos dirigimos a los caballitos, un tiovivo de los de toda la vida en el que también estuvimos un buen rato. Fue aquí donde nos percatamos de la diferencia de este parque respecto a un parque de atracciones al uso: las atracciones duraban 'a gusto del consumidor'. Iba más o menos rápido según lo que decían los niños y duraba más o menos, en función de si los niños querían cambiar o no.


Los 'caballitos'


 


Existe otra atracción del estilo, llamada las abejas, que son unas cestas (con forma de abeja, por supuesto) colgadas por la parte superior y que se levantan un poco cuando la atracción va dando vueltas.


Las abejas


Tocaba descansar de dar tantas vueltas y nos dirigimos a los autos de choque. Teniendo en cuenta que las niñas que se subían a los autos tenían 3 años y que era la primera vez que iban a 'conducir' solas (subirse en mis faldas en el párking no cuenta), la experiencia prometía. Y así fue; las pobres no daban a basto girando el volante a un lado y a otro; a duras penas eran capaces de dar una vuelta a la pista con la ayuda de dos monitoras del parque... lo cierto es que fue muy divertido (para los adultos sobretodo), las niñas acabaron bastante estresadas y fue la única atracción en la que no repitieron (porque ellas no quisieron): Eran demasiado pequeñas.


Los autos de choque


Justo delante de los autos de choque se encontraba el Tren far west. Esta fue otro de las atracciones en las que se estuvieron un buen rato; es un circuito entre árboles y mini túneles en el que los peques disfrutaban paseando.


El tren far west


Continuamos nuestro periplo en el parque por el castillo de madera, con sus cuerdas, toboganes y rampas para escalar. Seguidamente, antes de hacer un descanso para tomar un refrigerio y merendar, nos dirigimos al inflable, aprovechando que no había nadie y que las pequeñas podían estar más tranquilas sin temer que niños más grandes las pusieran 'en apuros'.


El castillo de madera


El inflable


Tras la merienda de los peques y el refrigerio en el bar de los adultos, quedaban tres atracciones por probar: Las sillitas, el circuito de bicicletas y las colchonetas, que siempre son una apuesta segura. 

La experiencia en el circuito de bicicletas fue un poco agridulce porque aún son pequeñas y tuvimos que acompañarlas (además, tenían el fatídico volante! jaja). Las colchonetas se convirtieron en otro de esos lugares en los que hubo que insistir para poderlas sacar de allí.



Las colchonetas nunca defraudan!

A partir de este momento ya habíamos probado todas las atracciones, así que fuimos repitiendo en todas varias veces; como os podéis imaginar, no se cansaban nunca...

Pese a ser un parque pequeño, los pequeños lo pasaron en grande; está muy enfocado a niños de corta edad y pueden subirse en todas las atracciones sin problema y todas las veces que quieran. Todos los trabajadores del parque son encantadores y tratan a los niños y niñas con una ternura y una delicadeza que da gusto.

Otra cosa interesante es que existe la posibilidad de celebrar el cumpleaños en el parque; sin duda los asistentes al 'evento' disfrutarían de lo lindo!

El parque abre de mayo a septiembre los fines de semana y festivos por la tarde aunque pueden ir grupos concertados (como escuelas) entre semana; las piscinas abren todo el día de mediados de junio a mediados de septiembre.

Tenéis más información de cómo llegar (es muy fácil), horarios y precios en su web: Els Roures parc

Nosotros tenemos clarísimo que volveremos a visitarlos... ¿A qué esperáis vosotros?

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