viernes, 22 de enero de 2016

Navidad en PortAventura (I)

Me gustan mucho los parques temáticos y PortAventura es uno de mis favoritos, pero entre unas cosas y otras hacía ya varios años que no lo visitábamos, desde antes de convertirnos en padres.

Hace algunos meses visitamos el parque de atracciones de Barcelona, el Tibidabo, (aquí tenéis el post) y tanto nuestra hija mayor como nosotros nos lo pasamos muy bien así que empezamos a valorar una visita a un parque temático, y no podía ser otro que este del que os hablo hoy. Empezamos a mirar qué requisitos de acceso había en las distintas atracciones infantiles y analizamos detalladamente todo lo que había en Sésamo Aventura.



Teníamos la idea de visitarlo en la época navideña y, casualidades de la vida, el pasado octubre nos encontramos una oferta para pasar el fin de semana en PortAventura. Consistía en una noche en el Hotel PortAventura en régimen de Alojamiento y Desayuno y entrada al parque dos días (sábado y domingo) por 59,50 euros los adultos y 28 los mayores de 2 años, así que no dudamos en reservar.


Llegada y toma de contacto


Llegamos al recinto del parque algo más tarde de las 10.30; lo primero con lo que nos topamos fue con una cola importante para acceder al hotel y tras ella, el párking principal del mismo casi lleno; aquello parecía una lucha por encontrar el último aparcamiento… no vale la pena: hay otro párking cercano que nos permitirá aparcar cómodamente. Todo está muy bien señalizado y el párking del hotel es gratuito para los huéspedes.

Después de realizar el check-in en el Hotel PortAventura (también con una cola de gente considerable) y pasearnos por los interminables pasillos, llegamos a nuestra habitación: dos camas king-size, un sofá cama y una cuna de viaje para el más pequeño. Todo el equipamiento de la habitación estaba bastante bien, adecuado a la categoría del hotel (4*).

Una de las mejores cosas que tiene este hotel respecto a otros de los que dispone el parque es que tiene acceso directo al parque; de los 5 que hay, tan solo en el que nos alojábamos y el Hotel Gold River lo tienen; sirve para algo? Lo cierto es que sí, es un ahorro de tiempo considerable para entrar ya que no hay colas. El acceso al parque y a las habitaciones se hace con unas tarjetas personalizadas para cada uno.



Ambientación del parque


El parque está muy bien ambientado en la navidad. Abundan los adornos, totalmente integrados en función de la zona del parque en la que nos encontremos pero no se abusa de ellos. En cuanto a los espectáculos, muchos están adaptados a la época navideña e incluso hay restaurantes que se transforman para reconvertirse en un Posada de Gnomos (comida con espectáculo).



Muy agradable también son las animaciones, los personajes disfrazados o aquellas actuaciones ‘callejeras’ que te encuentras en cualquier sitio del parque o amenizando alguno de los restaurantes. Todo con la Navidad como eje central.



Moverse por el parque


La inercia al entrar el parque es hacer lo que acaba haciendo la mayoría: irse hacia la Polinesia, así que por qué no salirse de esa normalidad para disfrutar de muchísima menos gente? Mientras esperábamos a unos amigos en la entrada de Sésamo Aventura (justo entre Polinesia y China) pudimos observar que la gran mayoría de visitantes se quedaba ahí… nosotros optamos por seguir hasta la China y os puedo asegurar que estábamos prácticamente solos. Pudimos montarnos en Shambhala haciendo únicamente 5 minutos de espera. 


El acceso al Shambhala

Seguramente si en lugar de ir hacia esa zona nos hubiéramos dirigido hacia el Oeste y México la afluencia de gente habría sido similar o incluso menor.

También utilizamos alguna que otra vez el tren de la Mediterrànea para desplazarnos entre una zona y otra del parque y ahorrarnos unas buenas caminatas.

El parque está perfectamente adaptado para todo el mundo y se puede ir con cochecito (propio o alquilado) sin complicación alguna. Únicamente hay que tener en cuenta que es un sitio grande y algunas distancias pueden ser largas.

Y hasta aquí la primera parte de esta escapada. Seguiré contando más sobre nuestra estancia en PortAventura en el siguiente post.

martes, 12 de enero de 2016

Viaje a Croacia - Qué hacer en Korcula

En el post anterior os explicaba por qué acabamos escogiendo la isla donde -dicen- nació Marco Polo, cómo llegar y las opciones de alojamiento que son habituales en ella. En esta ocasión, os voy a contar qué hacer durante una estancia en Korcula.

Es posible estar saltando de playa en playa, conocer pueblos con encanto, realizar visitas culturales, asistir a espectáculos tradicionales, comer con vistas al mar a precios razonables y participar en alguna cata de los maravillosos vinos que se producen en la isla (sobretodo el blanco, que es el mejor que se produce en el país).


Casco Antiguo

Nosotros hicimos un poco de todo: 

Visitamos dos playas fantásticas, Lumbarda y Pupnatska Luka

Las playas de Lumbarda son de arena y agua cristalina. Todo un valor seguro para ir con niños. Aparcar gratis no es sencillo porque los caminos de acceso son estrechos y prácticamente no hay huecos. Nosotros optamos por pagar los 20 HRK que nos costaba aparcar todo el día justo al lado de la playa. Al final tampoco compensaba demasiado aparcar muy lejos para ahorrarnos unos pocos euros.


Las fantásticas aguas de Lumbarda

La otra playa que conocimos dicen que es la mejor de la isla: Pupnatska Luka. Desde Korcula se llega a ella dirección hacia Vela Luka y tomando un desvío en Pupnat (está indicado). Tras una bajada espectacular de varios kilómetros se llega a un parking (líneas pintadas a los lados de la estrecha carretera). Más adelante hay varias plazas de aparcamiento más normales (y más caras) pertenecientes a un pequeño chiringuito que hay en la playa.

Aparcar sin pagar en esta playa también es complicado. Algo más adelante de la zona de aparcamiento del chiringuito hay una zona privada que pertenece a unos apartamentos que están prácticamente tocando el mar. Como no íbamos a estar mucho rato (habíamos reservado en un restaurante cercano y en Croacia se come temprano) nos arriesgamos a aparcar. Pocas opciones más para escaquearse de pagar; como mucho algunos huecos a los bordes de la carretera.

Esta playa es espectacular. Si en Lumbarda el agua es cristalina aquí ya no sé ni como catalogarla. Es una playa de guijarros (piedras) muy tranquila, con poca gente y en un entorno alucinante.

La fantástica playa de Pupnatska Luka

Conocimos el casco antiguo de Korcula

A Korcula Town la llaman la pequeña Dubrovnik y el apodo no le queda corto. Su casco antiguo es impresionante, con sus calles en forma de espina de pez en las que se respira un ambiente especial, parece que se viaja en el tiempo. Remarcar que no es precisamente un lugar para ir con cochecito de bebés porque hay muchas escaleras, pero nada que no solucione una mochila porta-bebés :D. Perderse por sus calles tras atravesar la imponente torre Veliki Revelin es la mejor manera de descubrir todos los encantos que esconde, que no son pocos.

Torre Veliki Revelin

Callejuelas encantadoras

Casa donde -dicen- nació Marco Polo

Asistimos a un espectáculo de danzas morescas

Las danzas moreska de la espada se celebran en la isla desde el Siglo XV. En ellas se recrea la historia de dos reyes que combaten por una princesa secuestrada por uno de ellos. 

Acompañados de una banda, los dos ejércitos luchan a modo de una curiosa danza que a nosotros nos recordó -salvando las distancias- a los bastoners que tenemos por aquí.


Los dos ejércitos preparados para la lucha

Es posible verlas cada jueves entre junio y septiembre y cada lunes de julio y agosto. Las entradas valen unas 110HRK (unos 15 euros).


Un momento de la 'lucha'



Realmente es un espectáculo diferente y curioso que únicamente se puede ver en esta isla... a nuestra hija no le hacía mucha gracia eso de que dos grupos de hombres se pelearan por una mujer, pero conseguimos hacerle entender que era una especie de teatro... 


Comimos y cenamos con vistas al mar… y también en el interior.

La comida en la isla es espectacular (en realidad como en todo el país), pero lo bueno es que aquí los precios son más razonables que en otros lugares. Por poner un ejemplo, cuando fuimos a Lumbarda comimos en un pequeño restaurante familiar con vistas al mar, a 5 minutos de la playa y para nada caro…

Las vistas que teníamos desde el restaurante en Lumbarda

Un calamar la mar de apetitoso, no creéis?

En Korcula la oferta para comer es amplísima y hay restaurantes para todos los gustos y bolsillos, muchos de ellos con terrazas asomándose al mar.

El día que visitamos la playa de Pupnatska Luka reservamos en el restaurante Konoba Mate, del que dicen que es uno de los mejores de la isla. Se encuentra en la pequeña localidad de Pupnat y ofrece comida casera preparada de una forma muy particular a precios razonables.  El ambiente era de lo más casero; tanto que nuestra hija mayor acabó jugando con la hija de la propietaria. Era muy simpático ver cómo se iban explicando cosas sin enterarse una de lo que decía la otra pero continuaban jugando juntas...


Una de las cosas ‘importantes’ a hacer en la isla que nos quedó pendiente fue asistir a una cata de vinos. En esta isla se produce un excelente vino blanco, considerado uno de los mejores vinos blancos del país gracias a la uva posip que únicamente crece en la isla y en la península de Peljesac, aunque en menor medida.

Lamentablemente, no tuvimos tiempo a nada más; no nos habria importado habernos quedado un par de días más!

Si os preguntáis qué isla visitar en un viaje a Croacia, visitad Korcula. Vale mucho la pena!



Siguiente capítulo: Ston y su muralla

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