viernes, 4 de marzo de 2016

Viaje a Croacia - Conociendo Dubrovnik

Nada más entrar a la ciudad antigua uno se da cuenta de que todo es digno de ser observado. Parece mentira, viendo el excelente estado de conservación, que hace relativamente pocos años la ciudad fuera bombardeada por las tropas Serbias, tal y como se explica un panel informativo a la entrada.


Impactos durante el bombardeo

La calle principal, con la torre del reloj al fondo, es imponente. Si tenéis posibilidad de visitarla de noche, algo más tranquila (los cruceristas ya no estarán por la ciudad) y con las luces encendidas, aún es mejor. 

Nada más cruzar la puerta de Pile, construida en 1537 y acceso principal a la ciudad antigua, aparece ante nosotros la Fuente de Onofrio, uno de las lugares más emblemáticos de la ciudad, construida en el año 1436 y formada por 16 máscaras de las que mana agua. Tras ella, la imponente calle principal (Placa), también conocida como Stradun y que invita a un agradable paseo.


Fuente de Onofrio


Tras pasar la citada puerta, muy cerca de la fuente, se encuentra una de la entrada a las murallas (hay dos más, pero esta es la principal). Recorrer las murallas es una de las visitas imprescindibles que cualquier visitante a la ciudad debe realizar. Son unos 2 kms en los que, en sentido contrario a las agujas del reloj se disfrutan de la perspectiva que ofrecen, tanto hacia el interior como al exterior. Es conveniente tener en cuenta que no es un lugar adaptado para ir con cochecito y se puede hacer complicado llevar uno. Además, no es un lugar en el que abundan las sombras y puede llegar a hacer mucha calor, así que es una buena idea llevar agua (los puestos de venta las venden como artículos de lujo) e intentar no visitarlas en las horas más calurosas. Las murallas son impresionantes: tienen un grosor de 6 metros por el lado terrestre y entre 1,5 y 3 por el lado marítimo. Son el mayor reclamo de la ciudad y se consideran las más bonitas del mundo. Durante la temporada veraniega, las murallas abren desde las 08.00 hasta aproximadamente las 19.00 - 19.30. Para recorrerlas tranquilamente se necesitan unas dos horas y la entrada cuesta unas 100 HRK para los adultos.

Paseando por las murallas


Fantásticas vistas desde las murallas

Una de las imágenes más impresionantes durante el recorrido son los tejados de los edificios. Si nos fijamos bien podremos observar que hay tejas de diferentes colores. No es casualidad, las tejas más claras corresponden a las que se utilizaron en la reconstrucción que se hizo tras el bombardeo del 1991 en el que cayeron más de 2000 proyectiles.

Podría detallar los muchísimos monumentos, museos y lugares dignos de visita que tiene la ciudad antigua, pero lo más recomendable es dejarse llevar y callejear, saliéndose, en la medida de lo posible, de las calles más turísticas y repletas de gente. Aunque parezca complicado no es difícil acabar en alguna calle solitaria. Si estáis muy interesados en visitar lugares como el Palacio del Rector u otros existe una tarjeta, la Dubrovnik Card, que os puede hacer ahorrar unos eurillos.


El Palacio del rector a la derecha

Como curiosidad, justo al entrar por la puerta de Pile, a la izquierda, queda una puertecita pequeña. Si la cruzáis llegaréis a un parque infantil en el que los más pequeños podrán descargar energías y los padres podrán descansar en un entorno más relajado.


La ciudad de noche también tiene su encanto

Por otro lado, si se quiere tener una visión panorámica de las murallas y de toda la ciudad antigua lo mejor es subir al teleférico en el monte Srd, que fue reconstruido tras la guerra. Desde lo alto hay unas vistas impresionantes y cerca también hay algún que otro museo en el que se explica la guerra de la independencia. También hay un restaurante que sirve comida mediterránea con unas fantásticas vistas. Subir y bajar cuesta 110HRK y los días de viento no funciona. En verano abren hasta medianoche, lo que permite unas vistas espectaculares de la ciudad de noche.


Las vistas desde el teleférico, espectaculares!


Respecto a la comida, encontrar un buen local a buen precio no es tan sencillo como en otros lugares. Existen algunos bares que se escapan de estar ‘a la caza del turista’ (uno de ellos es Konoba Ribar, un lugar pequeñito y que hace buena comida), así que conviene rebuscar e informarse. La mayoría de ellos los encontraremos fuera de las principales calles.



Siguiente capítulo: Conclusiones del viaje

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