viernes, 24 de junio de 2016

Errores que cometimos viajando con bebés

Hace pocos días hablaba con una amiga que es madre reciente. Ella y su pareja siempre han sido de viajar mucho y pretenden seguir haciéndolo, adaptándose un poco a su nueva realidad.

Estuvimos hablando sobre destinos, qué hacer, qué no hacer, qué llevar y qué no llevar… lo que me dio la idea de este post. Me vino a la mente aquel primer viaje que hicimos a Menorca con nuestra pequeña de menos de un año… lo estuve analizando y, ahora que ya llevamos algunos más, tuve claras cosas que no volvería a hacer; os las enumero aquí para que las tengáis en cuenta en vuestros viajes con niños pequeños.



1. Llevar comida preparada:

Una de las razones para escoger Menorca en nuestro primer viaje con niños fue que podíamos llevarnos el coche, lo que facilitaba el traslado de un lugar a otro. Por aquel entonces la pequeña estaba en el cambio de comer comida triturada a empezar con los trocitos… pues nos llevamos una nevera portátil llena de comida ya preparada! Luego nos arrepentimos mucho; al final lo más sencillo habría sido llevarnos algo de comida para el viaje y luego en el destino ya comprar los ingredientes y preprarlo alli (que es lo que hicimos los últimos días).


2. Llevar muchos pañales:




Casi una maleta entera llena de pañales llevábamos… Al ir en ferry con el coche no importaba mucho el numero de bultos, pero en otros medios de transporte habría sido todo un incordio… Más adelante nos dimos cuenta que, curiosidades de la vida, en Menorca también los venden, así que mejor llevar algunos para el viaje y de reserva y comprar un paquete en el destino.


3. Cargarnos de juguetes:

Situación similar a la de los pañales: Llevábamos una bolsa bien grande llena de los juguetes de la pequeña… a los que prácticamente no les hizo ni caso; evidentemente, algún juguete / cuento / entretenimiento hay que llevar, pero algo que sea fácil de transportar, no todo el arsenal.


4. Pensar que nos mudamos:

Los dichosos ‘Por si acaso’ nos hacen ir demasiado cargados, y si el viaje es con niños aún más; al final hay que intentar ser coherente con lo que hay que llevar de ropa y calzado (ocupa mucho!) y, cubriendo todas las posibilidades, llevar lo justo. Es preferible dar un remojado a algo que cargar con una maleta más. Al principio cuesta (nosotros aún estamos en ello…).


5. Horarios muy estrictos:



Es bueno que los más pequeños tengan unas rutinas de sueño y comidas, pero no nos olvidemos que estamos de vacaciones y, a veces, pueden verse alterados por causas que escapan a nuestro control, así que mejor no agobiarse con ello; intentar cumplirlo, sí… perder la vida por ello, no haría falta. Al final, tampoco es muy difícil que el pequeño o la pequeña duerman o coman en un sitio u otro.


Pues eso, que ya es suficiente con que nosotros hayamos sufrido estas ‘novatadas’... a ver si evitamos a otras familias que las pasen :P

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