miércoles, 12 de abril de 2017

Viaje a Noruega: Glaciares Bøyabreen y Supphellebreen con niños

Durante años, el formidable Jostedalsbreen, el glaciar más extenso de la Europa continental se desplazaba a contracorriente porque mientras los glaciares del resto del mundo retrocedían, él avanzaba despacio. Sin embargo, en la actualidad también ha sucumbido y está en retroceso (como la gran mayoría de glaciares en el mundo). Con una superficie de 487 km2 y un espesor de hasta 600 metros preside las tierras altas de Sogn on Fjordane.

Tal y como hicimos días atrás visitando uno de los brazos más conocidos (el Glaciar Nigardsbreen) de esa imponente masa de hielo, en esta ocasión íbamos a intentar tocar el hielo en otros dos glaciares de fácil acceso: Bøyabreen y Supphellebreen.

Llegar a ellos es muy sencillo: Se encuentran ubicados muy cerca del pueblo de Fjaerland, que pese a su pequeño tamaño recibe la nada despreciable cifra de más de 300.000 visitantes al año; muchos de ellos con la intención de visitar estos glaciares.


El glaciar Bøyabreen



Bøyabreen

Fue el primero que visitamos camino a Fjaerland. En este caso no es posible acceder a la zona de hielo porque hay un lago que separa de la zona del restaurante y del aparcamiento (gratuito), pero si se tiene suerte es posible ver desprenderse algún bloque de hielo que acabará cayendo al agua. Con este espectacular paisaje pasamos un buen rato jugando con las piedras en el lago y haciendo algunas fotos.

Es totalmente recomendable disfrutar de las vistas que ofrecen las ventanas panorámicas que hay en la cafetería a la orilla del lago. Nosotros aprovechamos para comer allí mismo viendo que los precios eran razonables, las hamburguesas tenían buena pinta y tampoco teníamos claro que pudiéramos encontrar un lugar por los alrededores. 





Supphellebreen

En otro desvío de la carretera se encontraba nuestro segunda parada del día. Es menos espectacular que Bøyabreen pero a priori más accesible para llegar a la base. Se encuentra en la parte inferior del valle Supphelledalen y es el que se encuentra a una altitud más baja de todos los glaciares del sur de Noruega; se mantiene vivo por el hielo que cae del glaciar Flatbreen ubicado sobre él. Como curiosidad, destacar que el hielo de los podios de los JJOO de Lillehammer de 1994 se sacó de este glaciar.




Nuestro objetivo, como en la mayoría de glaciares que visitamos, era que los peques pudieran llegar hasta la base del glaciar y jugar un rato con el hielo. Estos planes, sin embargo, parecía que de nuevo no se iban a cumplir: Al llegar llovía bastante, así que nos quedamos en el coche a la espera que amainara; cuando por fin lo hizo, nos equipamos y emprendimos la marcha hacia el glaciar…

Lamentablemente después de tanta lluvia, de la ladera de la montaña bajaba un río que hacía impracticable el camino que pudiera llevar hasta la base del glaciar. Intentamos acercarnos por alguno de los bordes pero nada, no fue posible. Al menos los peques pudieron jugar un rato con algunos trozos de hielo que la corriente había arrastrado hasta donde estábamos…

Pese a que no pudimos llegar a tocarlo en vivo, no tengo ninguna duda de que en otras épocas habríamos podido llegar sin problemas. Aparentemente es un recorrido sencillo y no muy largo.


Jugando con hielo

Acabamos el día en un camping de Fjaerland ubicado muy cerca del Museo Noruego del Glaciar, que tampoco pudimos visitar porque ya estaba cerrado al llegar. Nos instalamos en nuestra cabaña y estuvimos jugando un rato en familia, que tampoco vino mal :D

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