miércoles, 11 de abril de 2018

Marrakech con niños: Visita a Essaouira

Hace unos días os explicaba nuestras excursiones por la mágica y enigmática Marrakech (si no lo habéis leído lo podéis hacer aquí). Una vez conocimos la ciudad es bastante habitual hacer alguna excursión por los alrededores… Nos habría gustado ir al desierto y hacer algo por las dunas, pero no hay uno relativamente cercano y lo recomendado por los expertos es pasar noche allí. Tras valorar algunas opciones que permitieran ir y volver el mismo día, nos decantamos por conocer la Perla de Marruecos: Essaouira.

Essaouira se encuentra a algo más de dos horas y media de la medina de Marrakech… Nos vino a buscar nuestro transporte (de Viajes Marrakech, igual que en las otras excursiones) bien temprano para poder aprovechar el día allí.

Playa de Essaouira
La larguísima playa de Essaouira



Puerto de Essaouira
Puerto de Essaouira

El trayecto no se hace largo en ningún momento porque durante él se pasa por multitud de pueblos en los que siempre hay cosas que mirar… es una imagen muy diferente a la que se tiene en las ciudades grandes y es interesante ver, a través de la ventana, la vida de la gente en un entorno no turístico. A medio camino, parada técnica para descansar en un lugar típico de este tipo de excursiones. Tras ir al baño y tomar un té, seguimos hasta llegar a nuestro destino.

Callejear es una de las mejores actividades
Callejeando

Poco antes del mediodía bajábamos de la minivan al lado de la playa y muy cerca de una de las entradas de la medina. Nuestro primer destino fue el puerto de la ciudad… Plagado de barcos de pesca es un lugar que no deja indiferente y por el que conviene dar un paseo. Allí podremos ver los pescadores ofreciendo sus productos y los lugareños haciendo sus compras. Sed respetuosos al realizar fotografías; hay gente a la que no le gusta y puede generarse una situación incómoda.

Oriol mirando el mar


Presidiendo el puerto se encuentra Skala du Port, una impresionante fortaleza visitable (10 dirhams) en la que poder disfrutar de las vistas del puerto y de la medina. Tras conocer esa zona nos fuimos hacia la medina, presidida por la plaza Mulay el Hassan, el corazón de la ciudad… de ahí a la calle principal (sin asfaltar) y hacer lo más típico: perderse por los callejones. Fuimos deambulando sin rumbo un buen rato, disfrutando tanto de la tranquilidad de sus calles residenciales como de poder mirar en las diferentes tiendas sin temor a ser ‘presionados’ para comprar… La Medina de Essaouira es Patrimonio de la Humanidad desde el año 2.001 y los coches no tienen permitido su acceso, aunque sí que se pueden encontrar motos en cualquier callejuela, así que id con precaución, sobretodo si vais con niños pequeños.

Calle sin salida con casas blancas y puertas azules


Buscamos un lugar para comer en un restaurante de la medina y al acabar nos dirigimos un rato a la playa, donde los peques estuvieron correteando y jugando con la arena y el agua, como hacen siempre que se encuentran en un escenario similar :P.


Jugando en la playa!
Siempre es buen momento para jugar en la playa


Poco después de las tres de la tarde salíamos de nuevo hacia Marrakech; a medio camino hicimos una parada para estirar las piernas (un lugar diferente al de la ida) y proseguimos el trayecto hacia nuestro Riad, al que llegamos algo más tarde de lo previsto debido al intenso tráfico para entrar a la ciudad.


Casetas del puerto con puertas azules


No nos habría importado pasar más tiempo en Essaouira e, incluso, vemos muy recomendable pasar una noche allí… Es una ciudad muy tranquila que invita a desconectar de la intensidad que se tiene en Marrakech.


Si podéis, no dudéis en visitarla cuando estéis por la zona!

4 comentarios:

  1. Buen artículo Oscar!!. Marruecos es un país al que siempre le he tenido cierto respeto para viajar con niños, pero veo que es posible!!!

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    1. Algunos de los miembros de la familia también lo tenían... pero de verdad, muy fácil.

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  2. Enhorabuena Óscar!! Me gusta tu manera de escribir, parece una ciudad interesante. Me pasa como al otro compañero, que le tengo un cierto respeto a este lugar para ir con con peques, pero hay que derribar prejuicios!

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    1. Gracias Rafa! Una de las razones de hacer una escapada allí fue esa... derribar prejuicios.

      Un abrazo!

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